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  • Foto del escritorDavid Balaguer

Invierno – Sala de espera

Hoy también hay una pequeña historia. Pero, una vez más, romperé todos los manuales de como escribir un blog y la voy a contar al final.

Invierno: Una gran sala de espera. Una espera de tres meses.

Tiempo de gripe. Según el Diccionario etimológico de Joan Coromines, la palabra gripe deriva de la palabra francesa grippe, que a su vez deriva del término suizo-alemán grüppi, que significa “agacharse, acurrucarse”, o también “temblar de frío” y “encontrarse mal”. En inglés se llama flu, abreviatura del italiano influenza, palabra que se usaba en el siglo XV para referirse al contagio de una enfermedad como la “influencia” que una persona enferma ejercía sobre otra. En cuanto a catarro, el término procede del griego katárrhus, que significa “corre (un líquido) de arriba a abajo”, según Coromines.

No es un catarro lo que te lleva a un hospital. Tampoco una gripe. A no ser que se crucen otras dolencias en ti, que lo compliquen todo. Aunque si te puede llevar ahí la dolencia de un ser querido. Es uno de “esos” momentos en que uno revaloriza muchas cuestiones. O las pone en valor. Estoy viviendo un periplo por muchas salas de espera últimamente.

Y espera. Espera que te toque. Espera que la prueba haya salido bien. Espera que el resultado (Eso que no vas a entender del todo) sea favorable. ¿Cómo sabes si es favorable si no lo entiendes? Espera a ver si alguien te lo explica. A veces la explicación lo complica todo. Más. Y te toca volver a esperar. Luego vuelves a esperar: Esperar que el tratamiento haga su efecto. Llega un momento que profesionalizas la espera: Revistas, periódicos, sudokus…

Ahí están. Esperándote ellas a ti. Las salas de espera.


Lleida HUAV 12

Nunca me ha gustado esperar. Supongo que a ti tampoco. Paciencia.


Lleida HUAV 11

Esperar es pasivo. La esperanza es pasiva:  Esperanza: Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. ¿Pero que haces para que ocurra? ¡Habrá que hacer algo para que además de posible acabe siendo probable!

Nada que ver con expectar. (Que, por cierto, no existe como palabra reconocida por la RAE) Expectar vendría a ser esperar activamente. Expectativa: Posibilidad razonable de que algo suceda.

Porque, no me negarás, que no es lo mismo tener la esperanza de que algo ocurra, a hacer algo con la expectativa de que ocurra.

Hubo quien dijo que la esperanza es eso que uno tiene cuando pierde la fe. Y, dicen, que lo último que se pierde es la esperanza.

Con lo cual, el orden debe ser ese: Uno pierde la fe… y al cabo de un tiempo la esperanza.

Pero la fe es lo que uno cree. Fe en ti mismo, en lo que haces, en que puedes conseguir eso que te propones… La fe es lo que uno piensa.

Y la gran enemiga de la espera es la tristeza. Porque mediatiza lo que uno piensa. Y entonces pierdes la fe. Y al tiempo la esperanza.

Sí, hay mucha tristeza en las salas de espera. Tanta gente en las salas de espera con toda la soledad que la tristeza es capaz de dar. Con la tristeza como única compañía. La tristeza no es la expresión de que nadie nos quiera, sino el impacto negativo de no quererse uno mismo.

Todo cambiaría si en vez de salas de espera hubiera salas de expectativa. Que la gente tuviera claro que mientras está ahí, debe continuar trabajando-se. Haciendo. Mientras haces y piensas en qué más puedes hacer, mantienes la fe. Y así nunca pierdes la esperanza.

Invierno. La gran sala de espera. Tiempo de tristeza. Una espera de tres meses. La tristeza puede durar más. Estamos tristes y sin ganas de hablar porque los demás no comprenden lo que nos pasa por dentro, no entienden nada de lo que queremos decir. Más de un veinte por ciento de las personas están aquejadas por una tristeza inexplicable.

Estando en una sala de espera me encontré, coincidiendo ahí, con un amigo sumido en su tristeza. Al rato de hablar con él se me ocurrió explicarle un chiste. Y se rió.

Al cabo de unos minutos le volví a contar el mismo chiste. Y apenas sonrió. Era uno de esos chistes rápidos; así que me permití explicárselo varias veces seguidas más. Llegó un momento que ni sonreía. Sólo me miraba con perplejidad. Fue entonces cuando le dije: si no puedes reírte varias veces de una sola cosa… ¿Porqué lloras por lo mismo una y otra vez?

Pronto se va a acabar el invierno. Sólo dura, como cada año, tres meses. En vez de esperar, vamos a expectar. ¿El qué? Pues ese mundo que viene. El que vamos a construir. Juntos.

Te abrazo.

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