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  • Foto del escritorDavid Balaguer

Las bicicletas son para el verano

Es el título de una película del año 83. La historia se inicia en el verano madrileño de 1936, cuando Luisito  que ha suspendido Física, se queda sin la bicicleta que le habían prometido sus padres. Estalla la guerra civil española (Esa que duró tres años y la victoria cuarenta) y la familia deberá adaptarse al miedo, al hambre, a la alteración de las costumbres. Cuando la historia parece haber concluido al llegar la paz, el padre observa con amargura que no es la paz lo que les ha venido, sino la Victoria. “Sabe Dios cuándo habrá otro verano” concluye.


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Hoy me apetece escribir una entrada diferente. No sé si motivadora o no. Pero necesito decir todo esto que voy a decir. Y donde mejor que, aquí, donde hay alguien que me lee. Eso me va a dar la sensación de que no estoy hablando solo. Pues mira, mejor: Te lo voy a decir a ti. (Aunque me lo esté diciendo a mí mismo)

Intento hacer escritos que sean atemporales. Pero en algunas ocasiones no puedo abstraerme, al escribirlos, del día que estamos o de la época del año… …O de la época que nos está tocando vivir.

Y hoy es treinta de Julio: Plena canícula.

Por lo general en estas fechas hay “alguna gente” que ya ha hecho vacaciones y, la mayoría, que está a las puertas de hacerlas. Yo no sé tú, pero yo, las necesito como nunca las he necesitado. Si me has ido leyendo en otros post, sabrás que me estuve mucho tiempo sin hacerlas. Creo que era en la entrada: El día en que volví a llorar, donde lo explicaba. Y no era extraordinario eso: Me divertía tanto trabajando que no me costaba trabajo divertirme. …Hasta que dejé de hacerlo. (Como cuento ahí)

Pero ahora es diferente. Las necesito. Las necesito esta vez, no por que no me divierta mi trabajo. Aún lo encuentro apasionante, enriquecedor, retante, variopinto, diferente… Es mi misión de vida. Y precisamente por eso las necesito. Me he dado cuenta que estoy hasta las narices de buscarle oportunidades a esta maldita crisis. (Esta última frase está reescrita: De natural me sale mucho más brutal y soez)

Seguramente…, que te voy a contar a ti que no sepas.

Pues sí que te lo cuento para que no te equivoques: Estas vacaciones las necesitas. ¡Pero no como siempre! Esta vez es como nunca.

¿Porque necesitas coger fuerzas? NO. Porque esta vez necesitas oxígeno, aire fresco, pensar, reflexionar… …o incluso dejar de hacerlo. Necesitas recuperar tus bases, tus porqués, reencontrarte con tus Motivos (Sí, esos con mayúsculas). Las necesitas para desconectar, para hacer esas cosas que te placen y que no cuestan dinero. Estar con la familia porque estás a gusto con ella y no porque ahora toca estar juntos. Para viajar si puedes. Y si no puedes, sal. Por ahí. Respira. Mira esas cosas que nunca miras por la calle. Entretente. Pierde el tiempo. Estas vacaciones no son para descansar. Son para hacer esto.

Tienes que meter en una caja de cartón el desánimo, las quejas, el desencanto, ese ceño fruncido, ese rictus que se te ha puesto en la boca de no sonreír… y quemas esa caja. O la metes en el último rincón del trastero más lejano. Tienes que recuperar el optimismo, la sonrisa, la rabia, la ambición, la esperanza, la fe. Estas vacaciones no son para descansar. Son para hacer esto.

Deja de ver las noticias, de leer periódicos, de escuchar la radio. Aléjate de todo eso y de quien quiera hablar de eso. Los únicos papeles que necesitas son la cartelera de los cines, los programas de las fiestas del pueblo más cercano donde estés y algún que otro mapa. (No muchos mapas: Es mejor perderse.)

Y pregúntale al acomodador del cine (Sí, ese que te corta la entrada y que apenas os miráis habitualmente)  qué película ha visto él y cuál es la que más le ha gustado. Si te tomas una horchata, dile a la horchatera que tiene los ojos muy bonitos o que la horchata es excelente o muy fresca. Estas vacaciones no son para descansar. Son para hacer esto.

Respira, huele, escucha, mira, pedalea, lee algo que te inspire, da la mano, habla, pasea, saborea, abraza, sonríe… …vive.

Vive saboreando. Porque comer, come cualquiera. Pero saborear… …eso sólo está al alcance de unos pocos. Nada puede estropearte cada momento si no dejas que lo haga. Y menos puede estropearlo lo que ya has pasado. Tampoco dejes que ninguno de esos nubarrones del horizonte que aún no han llegado te roben ni un minuto. Porque estos minutos los necesitas y no van a volver.

Las bicicletas son para el verano. Y ya sabes: “Sabe Dios cuándo habrá otro verano”

Vive, porque a la vuelta todo va a ser duro. La mejor preparación para eso es que nos pille VIVOS. Con aire fresco. Con energía. Con propósito. Con la ambición de conseguirlo. Así que reponte, reconfórtate y vuelve con ganas de cambiar a las cosas.

Yo voy a seguir escribiendo. Y, a lo mejor, alguna de las cosas que escriba las publico aquí a lo largo de este angosto agosto. Si quieres visitarme y algo de lo que hay escrito aquí, a lo largo de estos cuatro años, te sirve, pues mejor que mejor. Me alegraré. (Si me entero).

Entretanto, ya sabes,

Te abrazo. (Felices Vacaciones)

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